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A estas alturas todo el mundo ha oido hablar de las smart cities, o ciudades inteligentes, otra palabra de moda en el universo loT que pocos tienen claro a lo qué se refiere. Actualmente, 80 ciudades españolas están asociadas a la red española de ciudades inteligentes. ¿De qué estamos hablando)

Dicho esto, por ciudad inteligente puede entenderse la integración de la información y la comunicación (TIC) en la gestión de diferentes aspectos de la ciudad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus residentes. El camino para conseguirlo es la mejora de la eficiencia de los servicios básicos: suministros como agua, electricidad o gas, tratamiento de residuos y medio ambiente, movilidad, seguridad y orden público, educación y cultura, salud, administración pública y servicios sociales.

Suministros básicos. Aire acondicionado responsable
Agua, gas y electricidad son básicos para los habitantes de la ciudad. Estos suministros no son ajenos a la revolución loT. Casi todos tenemos en nuestra casa un contador eléctrico inteligente, el famoso Smart Meter. ¿Qué tienen estos contadores que los hacen más inteligentes que los de antes? Sobre todo, que están conectados.

Esto ha permitido, en primer lugar, que las compañías eléctricas se ahorren mucho dinero eliminando la figura del operario que anota la lectura para calcular nuestra factura cada mes o dos meses. Ahora el contador envía la información de nuestro consumo por vía telemática. Y esto es sólo la punta del iceberg. Los contadores inteligentes son un dispositivo loT por excelencia, ya que recogen y envían a las compañías eléctricas datos del consumo eléctrico del hogar varias veces por minuto.

Se puede extraer mucho conocimiento con estos datos, especialmente con las nuevas técnicas de análisis. Es posible saber a qué hora se acuestan y se levantan los miembros de una familia, si comen o cenan en casa y a qué hora, y otros muchos hábitos de su vida privada, una información que queda en poder de la compañía eléctrica, lo cual ha generado recelo y controversia.

Entre los aspectos positivos destaca la posibilidad de que los usuarios entiendan mejor sus propios hábitos de consumo eléctrico y reciban información sobre cómo modificarlos para reducir su factura eléctrica, ya sea desconectando aparatos cuando no se utilizan, activarlos de noche en tarifas más baratas, o reduciendo la potencia contratada al mínimo imprescindible.

Ya hay proyectos pioneros para acercar la información al usuario sobre su consumo, con un sencillo monitor en casa o aplicaciones en el móvil. Estas iniciativas permiten la comparación anónima con vecinos de características similares, así como acceder a las mejores ofertas y servicios de los proveedores de la zona. La idea es que nuestra propia competitividad y afán de ahorro nos lleve a reducir la factura eléctrica optimizando nuestros hábitos de consumo y quizás cambiando de compañía.

Los contadores inteligentes y las tecnologías del hogar conectado permiten también poner en marcha sistemas de gestión activa de la demanda. Se trata de incentivar a los usuarios a reducir el consumo en determinados momentos de de muy alta demanda para evitar la saturación del sistema y la conexión de las centrales de generación más caras. Este incentivo puede canalizarse por un sistema de precios dinámico que aumenta sustancialmente en los momentos de gran demanda, o bien por control directo vía dispositivos inteligentes instalados en la casa del usuario.

En Nueva York, la compañía eléctrica Con Edison, en colaboración con la startup ThinkEco que fabrica enchufes y otros dispositivos comunicados de forma inalámbrica, puso en marcha en 2013 el programa cooINYC. Los clientes que se apuntan en el programa reciben de forma gratuita un kit para dotar de inteligencia a sus aparatos de aire acondicionado, grandes consumidores de electricidad en el verano neoyorquino. Este equipo permite a los usuarios encender o apagar el aire acondicionado a través de internet. La compañía eléctrica puede apagarlos remotamente o aumentar la temperatura de trabajo en los momentos de mayor consumo eléctrico en la zona, normalmente unas horas en unos pocos días de muchísimo calor. Por su parte, el cliente se compromete a aceptar este control por parte de la compañía.

Los apartados de aire acondicionado son los mayores consumidores de electricidad en épocas de calor, pero la inteligencia loT se irá extendiendo a otros elementos como calentadores eléctricos de agua, lavadoras, secadoras, lavavajillas o frigoríficos. Todos ellos suponen consumos importantes, pero son fáciles de desplazar a diferentes horas del dia.

Los contadores inteligentes aportan otras ventajas más para las compañías eléctricas y sus clientes. Gracias a ellos y a otros elementos de la red que se han sumado al loT, se pueden detectar fallos de suministro, provocados por un rayo o la caída de un árbol, de forma prácticamente instantánea, y poner en marcha el procedimiento para corregirlos. Hasta hace poco la compañía eléctrica no se enteraba del problema hasta que los clientes empezaban a llamar.

Los expertos prevén un cambio cualitativo del modelo de sistema eléctrico a medio plazo. La generación distribuida, principalmente en forma de paneles fotovoltaicos en tejados o fachadas de edificios, junto con otras tecnologías como el almacenamiento energético, sea en baterías o en sistema de calor y frío, las micro-redes, los sistemas avanzados de gestión energéticas para edificios, o los vehículos eléctricos, conformarán un sistema centralizado, más dinámico y eficiente. Este cambio de modelo promocionado por el avance tecnológico irá acompañado de importantes cambios en el mercado eléctrico. Los actuales consumidores que se limitan a dar de alta la luz y pagar una vez al mes, se convertirán prosumidores que compran y venden energía, y demandan mejor atención y servicios. En un mercado eléctrico como el Español, domina por unos pocos agentes muy potentes, este cambio será probablemente más complicado que el tecnológico.

Según la Agencia internacional de la Energía, el 19% de toda la electricidad consumida se usa para la iluminación. Y una gran parte va a edificios públicos e iluminación urbana. Las ciudades disponen de dos tecnologías para reducir este impacto. En primer lugar, el cambio a iluminación led, que supone un ahorro del 90% respecto a las lámparas de incandescentes y un 30% respecto a los fluorescentes. En segundo lugar, sensores actuadores y conectividad que cada vez son más asequibles. Esto permite optimizar el uso de la iluminación, apagándola o reduciéndola en horas o zonas de poco tránsito para reducir el consumo y mejorar la calidad o incluso personalizar calles y edificios cambiando de color.

Otros suministros como el gas y el agua también introducirán contadores y otros elementos inteligentes. El cambio será más lento, porque las ventajas por ahora no justifican económicamente la sustitución del parque ya instalado; y también porque no existe, como en el caso eléctrico, una normativa europea que obligue y ponga fecha limite a su instalación. Los elementos inteligentes permitirán, además de la telemedida , detectar fugas de agua o gas y cortar el suministro de forma remota.

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Ahora y aquí tienes las dos partes dentro de Internet de las cosas de conducir desde el asiento de atrásla parte I y la parte II  y los artículos relacionados:

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Por Melchor Sáez de LaAnet

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