Eran mediados de los noventa. Los teléfonos móviles todavía empezaban a introducirse en España. Quien tenía uno era considerado especie rara e, incluso, hortera porque ya se sabe que hasta que algo se generaliza la rareza la representa aquel o aquellos que apuestan por ello. Y con los móviles ocurría algo similar.

Las marcas de las operadoras empezaban casi a darse a conocer y en los primeros años solo funcionaban tres.

Quien no recuerda Moviline/Movistar (Telefónica tuvo el monopolio hasta 1994), Airtel (apareció en 1995) y Amena (cuya salida al mercado se produjo en 1998). Estas tres empresas fueron las únicas hasta 2006. Desde entonces hasta ahora se han sumado más de una decena de compañías a la pelea por un negocio sobreexplotado en el que los terminales siempre jugaron el papel fundamental de atraer al cliente.
Sin duda la telefonía móvil por una parte, y el aparato en sí por otra, merecen ser tratados por separado en esta sección. Sin embargo hoy nos fijamos en uno de los teléfonos que marcaron época por su diseño y prestaciones: el Motorola StarTac 130.

Nokia empezaba a dominar
La empresa estadounidense Motorola, que antes de su práctica desaparición en 2011 para pasar a ser propiedad del gigante Google, rompió el mercado allá por el año 1996 a comercializar su modelo StarTac 130, el primero de la gama, y que enseguida fue conocido como el teléfono móvil para ejecutivos.

Su aparición supuso una revolución porque este terminal introdujo numerosas novedades con respecto a otros de la competencia. Por ejemplo, entre otras cosas, el 130 incorpora la función de Vibracall (toda una novedad), las alertas y el manos libres, opciones hoy incluidas por defecto en todos los smartphones. ¡Ah! Y algo más: la posibilidad de utilizarlo para recibir y enviar correo electrónico.

Era un momento en el que los finlandeses de Nokia empezaban a aparecer con fuerza en el mercado (lo dominaron a nivel mundial de 1998 a 2007).

La ‘concha de almeja’
Pero sin duda, uno de los aspectos que más llamaron la atención entre los usuarios era la forma de este teléfono, conocida como ‘concha de almeja’. Supuso una revolución porque aquel sonido que producía al abrirlo era inconfundible, casi tanto como los aires de grandeza que se daba el ‘ejecutivo’ de turno al hacerlo.

Hay que decir que, al margen del famoso ruidito de apertura (algunos de sus propietarios mostraron una especie de ‘enganche’ al mismo, lo verdaderamente innovador del StarTac 130 es que se convirtió en el primer terminal que ocultaba la pantalla.

Del mismo modo, en un momento como aquel, el aparato de Motorola también significó un avance importantísimo en lo que a dimensiones se refiere porque, una vez más, abrió aún más la brecha con sus competidores con sus 94 gramos de peso y sus medidas (94mmx55mmx19mm).

Cifras de récord
A tenor de las cifras de ventas logradas por la compañía norteamericana, el StarTac 130 también en esto rompió moldes y empezó a ser uno de los motivos por los que millones de personas iniciaron su aventura con la telefonía móvil. En total, de este modelo se vendieron 60 millones de unidades.

Sin embargo es preciso aclarar que en el año 1996 había en el mundo alrededor de 135 millones de teléfonos móviles, mientras que en la actualidad se estima que existen ¡1.400 millones! En España, sin ir más lejos, la cantidad de terminales cuadriplica a la población.

En cifras reales, el StarTac sigue estando entre los veinte teléfonos móviles más vendidos de la historia. No obstante, en términos comparativos, sin duda, seguramente se encuentre entre los primeros.

Todo un avance
Más allá de los datos de ventas y del dinero recaudado por la empresa Motorola a través de StarTac 130, de lo que no cabe duda alguna es que este teléfono marcó a toda una generación, primero por su exclusividad y, segundo, porque todo el mundo quería uno.

Pero además, tal vez sin el boato o la espectacularidad de las cifras y los números, el modelo en forma de ‘concha de almeja’ supuso todo un avance en materia de innovación tecnológica. Y no lo decimos nosotros, lo dice la revista PC World que en 2005 situó el StarTac 130 en el sexto puesto de los 50 artefactos más grandiosos del último medio siglo, casi nada.