El marketing de contenidos no es nada nuevo, pero las marcas y las personas se están dando cuenta de que es cada vez más una gran manera de atraer y mantener la atención de sus clientes.
Vivimos tiempos apasionantes. Tiempos de desafíos para todos aquellas personas y marcas que buscan hacerse un lugar en el mercado. Las marcas ven a su alrededor y se preguntan como cambio tanto todo en tan poco tiempo.
Esta época impone un ritmo frenético, de conectividad casi total en gran parte del planeta.
Es una era donde el cliente ya no sólo es audiencia, sino también generador de contenidos, de noticias, de mensajes. Vivimos un momento en el que los medios de comunicación social han democratizado la influencia (tanto de personas, como de empresas, como de marcas), cambiando para siempre la manera de comunicarse entre las marcas y sus clientes-audiencias, y esto está re-dibujando todo aquello que creíamos conocer hasta ahora.
Los medios ya no tienen el monopolio de la comunicación. Los medios de comunicación habían sido los amos de la conversación. Ellos filtraban la información y construían, cada día, la imagen del mundo según sus intereses, conveniencias, ideales, valores o principios. Internet ha provocado un cambio sin precedentes en la historia de la humanidad en la relación marca-audiencia, audiencia-audiencia, audiencia-marca. Internet ha traído de nuevo la oralidad. En los últimos 30.000 años todo ha cambiado para que no cambie nada: “La fuerza más poderosa, por encima de cualquier medio masivo, sigue siendo la fuerza de la voz humana”, como afirma el autor del libro El Consumidor es el Medio, Fernando Anzures.
Medios como la Televisión y la radio recuperan en el siglo XX la oralidad como forma de expresión. La radio, como extensión del oído, y la TV, como extensión de la vista y el oído. Las nuevas tecnologías, especialmente los móviles e Internet, introdujeron en los últimos años una propagación mayor del fenómeno. Contribuyen y amplifican el contacto oral inmediato que fue parte de la sociedad tribal de antaño.
Crear contenido es un arte. Un arte al alcance de todos, pero no para todos. Ya que hablar es una cosa y comunicar, otra. Twitter nos ayuda a ser concisos.
Toda era aporta un nuevo aspecto a nuestra forma de comunicar: las personas y las marcas son ahora generadoras de contenido. Se han transformado en el contenido.
El contenido puede operar bajo varios nombres: branded content, corporate media, corporate publishing, corporate journalism, custom publishing, custom media, branded media, customer publishing, private media. Sin embargo, todo se reduce a lo mismo: la creación de contenido atractivo que atrae, engancha, conecta y sobretodo construye una relación con un público que puede hacer una compra tarde o temprano.
El medio y el mensaje funcionan cada día más de manera más simbiótica. Resulta poco sencillo trazar una linea que divida la comunicación personal, de la empresarial, de la corporativa, de la social. Las barreras se diluyen en la medida que la revolución digital avanza.
Con cambios de paradigmas profundos, uno de ellos, quizás el que mas potencia el cambio en el balance de poderes entre marcas y audiencias.
Vivimos tiempos apasionantes, en el que muchas personas y marcas tendrán que resetear sus mentes. Vivimos cada vez más en un mundo donde el contenido es el rey y una gran manera de atraer y mantener la atención. La información que leemos tiene un impacto en lo que pensamos, lo que hacemos, y lo más importante para una marca, en lo que compramos.
Es por eso que las marcas se apresuran ahora a convertirse en contenido.
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Por Melchor Sáez de LaAnet
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